Francisco "Pancho" Salazar

El alma alegre de nuestros ríos

    Su jovialidad y buen humor, hacían del "Capitán Yuca", un personaje inconfundible e infaltable en el Rally Nuestros Ríos Son Navegables. Francisco Salazar, fue un margariteño que vivió gran parte de su vida en Puerto Ordaz, trabajando en las empresas básicas de Guayana.

    Nació el 28 de enero de 1946 y fue el primer hijo de los diez que tuvieron Francisco Tomás Salazar y Francisca A. Rodríguez. A sus 11 años llega a Guayana junto a su familia. Cursó estudios en la Escuela Diego de Ordaz y en el Colegio Loyola Gumilla, culminando su bachillerato en Villa de Cura, en el estado Aragua. 

    Sus estudios universitarios transcurrieron en La Universidad del Zulia (LUZ) donde se graduó de Comunicador Social. Tras trabajar un tiempo como reportero gráfico en el Diario Crítica de Maracaibo, regresa a Guayana donde contrajo matrimonio con Zuleima Yaselli con quien luego tiene a su hija, María Gabriela.

    Francisco, también conocido como "Pancho” Salazar, creó la Oficina de Relaciones Públicas de la Orinoco Mining Company en Ciudad Piar, seguidamente se ocupó de esa misma oficina, pero en Caracas. A su regreso, trabajó en la Gerencia de Relaciones Públicas de Sidor donde participó en el recibimiento del Papa Juan Pablo II a Guayana en 1985.

    Comenzó a participar en el Rally Nuestros Ríos son Navegables desde su tercera edición. De allí, no faltó a ninguna. Presidió la organización en dos oportunidades. En 1977, fundó el “Los Reyes Náuticos”, que tenía como finalidad repartir juguetes a los niños del Delta del Orinoco el Día de Reyes, una significativa acción social que movía a muchos lancheros, quienes, acompañados también de personal médico, realizaban esta cruzada de atención social y humanitaria.

    Dicharachero y amigable, Francisco también presidió por muchos años CVG Fundeporte, donde también efectuó un trabajo extraordinario en la gestión deportiva regional. Falleció el 14 de febrero de 2015. Ese año el Rally “Navegantes del Orinoco” se realizó en su honor, así como la edición XXXVIII de los Reyes Náuticos del año siguiente.

    “Pancho” Salazar dejó mucho más que recuerdos de navegación: sembró amistad, alegría y solidaridad en cada río que recorrió. Su espíritu jovial, su entrega a la motonáutica y su compromiso con las causas sociales lo convirtieron en un referente querido y respetado.

    Hoy, su nombre sigue navegando en cada edición del rally y en cada sonrisa de los niños alcanzados por su obra. Pancho Salazar no solo fue un navegante incansable, fue un hombre que transformó su pasión en legado, y por ello permanecerá, para siempre, como uno de los grandes capitanes de nuestros ríos.
    (Ma. Alejandra Alzola / CNP: 12868)

 
 

Gustavo Contreras

Corazón navegante con espíritu indomable

    Nacido en Caracas, el 30 de diciembre de 1939, Gustavo Contreras Iribarren, fue desde siempre un apasionado por la navegación. Cursó estudios en la Escuela Naval, donde se especializó en la materia naviera que lo ocuparía el resto de su vida.

    Fue Capitán de Corbeta de la Armada Venezolana, pero se fue de baja, para darse paso en la motonáutica con su participación en el Rally Nuestros Ríos son Navegables desde su tercera edición.

    De su primer matrimonio, tuvo cuatro hijos. Luego, contrajo nupcias con Emma Moller, con quien no solo compartió 33 años de feliz matrimonio, sino un hobby maravilloso como lo fue la navegación. 

    Fue un hombre comprometido y de gran corazón. Al año participaba hasta en cuatro rallys. En 1989 fundó junto a Moller, el Grupo Nautiko Alfa Orinoko, conformado por 10 lanchas destinadas a navegar por los ríos venezolanos.

    Así, recorrieron el Alto Orinoco en varias ocasiones, la frontera de Brasil y Colombia por el sur, así como el Lago de Maracaibo y sus ríos circundantes, abonando experiencias y vivencias memorables. (Ma. Alejandra Alzola / CNP: 12868)

 
 

Hércules Doucas

Un griego con Venezuela en el corazón   

    Corría el año 1942 en Grecia. La familia Doucas veía nacer un 8 de agosto, al sexto hijo, un varón al que llamaron "Hércules", en honor al Dios de la Fuerza. En vista de que transcurría la Segunda Guerra Mundial, emprenden su viaje a América, en búsqueda de mejores condiciones.

    Su primera parada fue Brasil, pero cuando Hércules tenía 12 años, la familia se mudó a Venezuela. Desde siempre fue un apasionado de los deportes, de joven se inició en las pesas y practicó lucha grecorromana.

    "Potro Loco", como se le conocía en la motonáutica, fue un competidor muy destacado. Tuvo seis hijos, de los cuales, sólo uno le acompañó en la pasión de esta emocionante disciplina, Heraklis, quien comenzó a correr en 1984 cuando tan solo tenía 15 años. Más tarde, se sumó su nieto Heraklis, para continuar la tradición familiar.

    Durante muchos años participó en el Rally Nuestros Ríos son Navegables, titulándose como campeón y subcampeón nacional de la categoría VNL en varias ocasiones, para luego escalar a la categoría VZL, en la cual también fue campeón y obtuvo un récord de velocidad.

    Hércules Doucas ganó, de punta a punta, la segunda edición de las 400 Millas del Orinoco, evento en el que obtuvo posteriormente un segundo y tercer lugar, respectivamente.

    Presidió la Asociación de Motonáutica del estado Bolívar en reiteradas oportunidades, así como también, el Rally Nuestros Ríos son Navegables.

    De Doucas se recuerdan tantas anécdotas. Desde, la vez que una ola provocó que su copiloto saliera volando fuera de la lancha y él continuó la carrera, hasta la ocasión en la que fabricó una paellera gigante en la que hicieron una paella para 300 personas, la más grande hecha en un rally náutico.  

    Fue un competidor muy enérgico, carismático, amable y noble que siempre será recordado por su entrega e ímpetu en cada navegación. Doucas falleció a causa de un paro respiratorio en Puerto Ordaz, el 11 de noviembre de 2018 a los 76 años de edad. (Ma. Alejandra Alzola / CNP: 12868)

 
 

Hermes Marcano

El alma solidaria y entregada al rally

    Hermes Marcano, cariñosamente conocido como “Garabato”, fue un apasionado del Rally Nuestros Ríos Son Navegables, al que dedicó más de 30 ediciones de su vida, participando aproximadamente desde la sexta edición. Amante del río y de la naturaleza, esperaba con entusiasmo cada año el mes del rally, donde se entregaba con alegría y compromiso a la experiencia que más le gustaba.

    Nació en Güiria el 26 de enero de 1951, siendo uno de los mayores entre trece hermanos. Con sus raíces costeras, llega a Guayana en tiempos del auge de las Empresas Básicas, ciudad en la que formó su hogar y su vida profesional.

    Padre de siete hijos —Hermes Alexander, Mariel, Francis, Lennys María, Mireixa, Hermes Carlos y Carlos Luis—, todos guayaneses y herederos de su amor por la naturaleza y el río. Actualmente, cuatro ellos hoy se encuentran fuera del país, pero recuerdan con cariño las innumerables anécdotas de su padre.

    Comenzó a trabajar en la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) como instrumentista, progresivamente culminó su carrera de ingeniería, hasta que fue Superintendente. Dividió su tiempo entre el trabajo en la industria y su verdadera pasión: la navegación. Cuando privatizaron Sidor, se retiró con las “atractivas” y se dedicó al transporte fluvial hacia la estación de transferencia, por lo que nunca dejó de estar vinculado a los ríos.

    En el rally, Hermes pasó por todas las etapas: comenzó como guatanero, luego fue piloto, en ocasiones trasladaba a los periodistas que cubrían el rally, ganó en algunas categorías y, más tarde, ocupó roles organizativos, llegando a ser juez de salida y miembro de la dirección de Nuestros Ríos Son Navegables. Siempre mostró preocupación por la dimensión social del evento, velando por los pueblos ribereños y colaborando con acciones que trascendían lo deportivo.

    “Garabato” se distinguió por su solidaridad, su honestidad y su forma humilde de enseñar con el ejemplo. Vivió con sencillez, ayudando siempre al prójimo, incluso a costa de lo propio. Flaco, risueño y de gestos inconfundibles, dejó en todos, la imagen de un hombre correcto, cariñoso y apasionado por los ríos.

    Hermes Marcano falleció el 12 de agosto de 2023, a los 72 años, víctima de cáncer de pulmón. Su recuerdo permanece vivo en la memoria de su familia, de sus compañeros y de toda la comunidad del rally. Porque Garabato no solo navegó nuestros ríos: los honró con su vida, su alegría y su entrega, convirtiéndose en un símbolo de amor por la naturaleza y el espíritu solidario que define esta travesía.      (Ma. Alejandra Alzola / CNP: 12868)

 
 

Julio Cubeddu

Visionario del deporte náutico

    Sus orígenes provienen de Cerdeña, una isla italiana, ubicada en el Mar Tirreno. Esas playas pintadas color esmeralda de arena blanca, de seguro fueron la génesis de una afición que el caraqueño, Julio Cubeddu, afinaría en su juventud, la pesca submarina, y a que a lo largo de los años mejoraría con vehemencia.

    Julio, estudió Arquitectura y desde siempre fue amante de los deportes náuticos, que le ocuparon gran parte de su tiempo. Fue experimentado submarinista, y representó a Venezuela en Campeonatos Mundiales de Pesca Submarina en varias ocasiones.

    Contrajo nupcias con Jessica Campos, con quien se convirtió en padre de Jessica, Julio, Janeth, Juan Pablo y José Eugenio. Fue un genio, de carácter muy particular, correcto y polémico, quien en su vida hizo importantes aportes a la motonáutica nacional.

    Julio encabezó la organización de uno de los eventos náuticos más importantes de todos los tiempos, las “400 Millas del Orinoco”, que se llegó a ejecutar en cinco ocasiones, logrando demostrar que se puede navegar desde el estado Apure hasta Puerto Ordaz, en el estado Bolívar, en un solo día.

    Junto a su amigo, Alfredo Riveiro, conformaron la Organización Mundial de Eventos Deportivos (OMEP) e hicieron las gestiones pertinentes para participar con Emilio Boschetti en la subida del Río Ebro, un río del noreste de la península ibérica, el segundo más largo y caudaloso en España.

    Asimismo, participó en el Maratón Río Cauca, en Colombia, junto a Iginio Guevara, Óscar Simoza y Alfredo Riveiro y en la celebración de los 500 años del Descubrimiento de América, en la cual lideró la expedición venezolana “La Ruta del Dorado, Encuentro de Dos Mundos”.

    Esta excursión salió desde Pereira, Colombia, recorrió el Cauca, el Magdalena, el Meta, en Buena Vista, bajaron al Orinoco, salieron por el Delta del Orinoco hacia el Mar Atlántico, cruzaron por Bocas del Dragón hasta el Mar Caribe, rumbo a La Guajira y terminaron en Cartagena de Indias. 

    Cubeddu acompañó a Julio Medina en la junta directiva de Nuestros Ríos Son Navegables y fue directivo de la Asociación de Motonáutica del estado Bolívar y Distrito Federal, contribuyendo significativamente en el crecimiento y expansión de esta disciplina deportiva en el país.

    Para quienes lo conocieron, sin duda, un caballero interesante, creativo, consecuente y muy buen amigo. Julio, falleció en los cayos de Florida, Estados Unidos, haciendo lo que le gustaba, pesca submarina a varios metros de profundidad. Su vida, sus vivencias son parte una gesta que en estos 50 años de historia del Rally Nuestros Ríos son Navegables, lo convierten en una leyenda. (Ma. Alejandra Alzola / CNP: 12868)

 
 

Karl Wallner

Eterno navegante y visionario

    Duisburg, Alemania, lo vio nacer un 9 de febrero de 1930. Allí vivió Karl Wallner hasta los 26 años de edad, cuando decide emigrar a Venezuela para convertirse en un auténtico soñador y amante de la navegación y de la naturaleza de este país.

    Este “criollo” alemán, conocido por muchos como un hombre de temple y fuerza, fue uno de los precursores del Rally Internacional Nuestros Ríos Son Navegables, que, desde su creación en 1973, se erige como una de las experiencias turísticas y deportivas más extremas y emocionantes de la región.

    Su amplio conocimiento de la hidrografía y del mundo náutico, le permitió recorrer muchas millas en los ríos venezolanos, llegando a lugares recónditos en los cuales dejó una huella indeleble como navegante.

    Participó en al menos 30 ediciones del Rally, y en el año 2005, se disputó la Copa que llevaba su nombre, en homenaje a quien había dedicado tantos años de vida en promover e impulsar la competencia náutica más larga y antigua del mundo.

    Hoy, luego de 50 años, el Rally le rinde honores a quien fuera no solo precursor, sino un padre, un maestro que dejó huellas de enseñanza a quienes lo conocieron y quienes navegaron con él, la inmensidad del Orinoco. (Ma. Alejandra Alzola / CNP:12868)

 
 

Luigi Giannini

Corazón noble al servicio del rally

    Corría la posguerra en Italia. Las familias comenzaban a emigrar en búsqueda de mejoras en América. Luigi, quien tan solo tenía 17 años, arribaba a Venezuela, en busca de su padre, quien había llegado antes a trabajar en Maturín.

    Nació en Castel di Sangro, en la región de Abruzzo, el 28 de agosto de 1935. Unos siete años después de vivir en Venezuela, conoce a quien se convierte luego en su esposa, Liliana Mulatero, también inmigrante italiana, con la que tuvo tres hijos, Clara, Tamara y Gianfranco.

    Las costumbres italianas eran parte del hogar, la comida, el idioma, pero las locales se colaban de vez en cuando. Luigi Giannini, trabajaba en el negocio del transporte pesado con su padre y se mudan a Puerto Ordaz, donde se radicaría hasta su muerte.

    Su primer rally lo hizo en 1975 en una embarcación familiar, de allí en adelante, lo demás fue historia. Una muy bonita. Su número era el 01, el mismo que la organización NRSN le otorgaría post mortem el día de su sepelio y que será intransferible por siempre.  

    Por su trabajo, conoció muy bien todas las carreteras venezolanas, así mismo, los ríos, pues amaba la navegación. Se convirtió en un experto y de pilotar una lancha sencilla y familiar, pasó a las de velocidad en las sobresalió muchos años.

    Luigi, fue parte de la junta directiva del rally en varias oportunidades, y desempeñó un papel muy importante en el desarrollo del evento pues era responsable de garantizar el combustible durante la travesía, facilitando indudablemente la logística.

    Inculcó en su familia el respeto y el amor por Venezuela, la tierra que lo acogió, que le mostró su maravillosa inmensidad en cada viaje y le brindó numerosas oportunidades, como formar familia y cultivar una amplia cantidad de amigos que reconocían en él a un gran hombre, solidario, correcto y justo. 

    Luigi Giannini, pionero navegante y hombre ilustre, realizó su último rally en el 2006, pese a su muy complicado estado de salud. Falleció unas tres semanas después de haberlo realizado, muy seguramente con la satisfacción del deber cumplido. Su aporte y acción en el rally será recordado siempre. (Ma. Alejandra Alzola / CNP: 12868)

 
 

Pedro Etayo

Pionero y sempiterno fabricante de sueños a motor

    En la familia Etayo, la pasión por los deportes de motor siempre estuvo presente como un sello inconfundible. Pedro Etayo, nacido el 16 de mayo de 1944, fue el segundo de los hijos de Antonia y Pedro, un inmigrante español y corredor de motocross que sembró en sus descendientes el amor por la velocidad y la competencia.

    Creció junto a sus dos hermanas y su hermano Víctor, quien también destacó como corredor de lanchas en Venezuela, consolidando así una tradición familiar ligada al mundo náutico y deportivo. Más adelante, Pedro formó su propia familia y se convirtió en padre de tres hijos: Vanesa, Pedro y Antonio Etayo, quienes heredaron no solo su apellido, sino también su espíritu de entrega y pasión por la vida.

    De profesión era Ingeniero Civil y Abogado, pero siempre se presentaba como "corredor de lanchas", las cuáles también construía en la fábrica Astilleros Xiphias, siendo socio de Calvin Camejo.

    Años más tarde, se independizó y conformó la fábrica “Pantera”, donde hacía lanchas deportivas de uso familiar y de carrera que hoy día siguen usando en Venezuela para paseos y competiciones. Aunque las últimas construidas datan de los años 90, esas embarcaciones han ganado muchas competencias en el país.

    Pedro, fue fundador de Nuestros Ríos son Navegables y participó todos los años sin falta hasta el año de su muerte. Ganó varias ediciones en diferentes categorías y formó parte de la directiva en diferentes ocasiones.

    Participó igualmente en los Campeonatos Nacionales de Motonáutica que se desarrollaban en diferentes circuitos del país, titulándose como campeón nacional varias veces. Su compromiso y enfoque, le permitieron también ganar las “400 Millas del Orinoco”, en la que registró un récord de 5 horas 30 minutos, que aún sigue vigente.

    La pasión por la motonáutica no se detuvo con él: su hijo Pedro “Ladillín” Etayo también participó en numerosos rallys y actualmente se encarga de la Marina El Ancla en Morrocoy. Asimismo, su hijo Antonio “Tequeñón” Etayo ha mantenido viva la tradición familiar, participando en más de 20 ediciones de este histórico rally.

    Pedro Etayo será siempre recordado como un pionero, un competidor incansable y un hombre que, con carácter y pasión, consolidó el nombre de los Etayo en la historia de la motonáutica venezolana.     (Ma. Alejandra Alzola / CNP: 12868)

 
 

Sebastián Bufalino

Médico de profesión, navegante por pasión

    Ampliamente conocido como el "Capitán Vequita", Sebastián Bufalino dedicó muchos años de su vida a la motonáutica venezolana. Nació en Caracas, el 20 de diciembre de 1950 y su vocación profesional siempre estuvo inclinada a la medicina.

    Se graduó en médico cirujano, con especialidad en Ginecología y Obstetricia, en la Maternidad Concepción Palacios, ubicada en la capital de Venezuela, y formó parte de los galenos fundadores del Hospital Uyapar en Ciudad Guayana.

    Hijo de Giusseppe Bufalino y Elena Noce, era el menor de tres hermanos. Compartía con Pablo y Salvador (Pipo), la pasión por el mundo náutico, que les otorgó innumerables satisfacciones y alegrías a lo largo de su vida.

    Fue un médico ejemplar que destacó por haber traído al mundo a dos generaciones de guayaneses. Era un ser humano auténtico, familiar, solidario, bonachón y gran amigo de sus amigos.

    Se inició en la motonáutica en 1978. Su hermano "Pipo" era su maestro, quien lo preparó para ser campeón nacional en la competencia del Dique Guataparo en Valencia, categoría VM. Representó a Venezuela y ganó un evento en Bonaire, en Las Antillas, recibiendo por primera vez un premio en metálico.

    Comenzó a participar en el Rally Nuestros Ríos Son Navegables como guatanero, sumando en su haber, más de 15 ediciones. En el año 1990, consiguió la gloria y se tituló como campeón. 

    Cercano a la fecha anunciaba a sus pacientes que estaría ausente, porque asistiría a un congreso. Lo curioso del caso era que, a la semana siguiente, el nombre del doctor Sebastián se leía en los titulares de los diarios de Ciudad Guayana anunciando su campante llegada, cruzando la bandera a cuadros y bronceado como un "camarón".

    En cada Rally, no solo disfrutaba de la navegación y la naturaleza, sino que su vocación profesional le permitía brindar asistencia médica en las jornadas sociales dedicadas a los habitantes de los pueblos ribereños.

    Padre de seis hijos, quienes desde pequeños recibieron la influencia de la motonáutica, así como el amor por este emblemático rally. En el 2007, Sebastián participó por última vez en una embarcación de competencia, acompañado de su hijo José Antonio que lo acompañó como piloto. El año siguiente asistió como apoyo y jefe de equipo de la nueva generación de los Bufalino.

    La edición 42 del rally fue en homenaje a los hermanos Bufalino (Sebastián y Salvador), dos hombres que dedicaron parte de sus vidas al evento, fortaleciendo el espíritu de competitividad y sano esparcimiento.

    El 25 de agosto de 2018, el reconocido doctor y rallysta, Sebastián Bufalino, dejó el plano terrenal, dejando en su esposa, sus hijos y nietos, un legado de amor, hermandad y unión inolvidable que permanecerá indeleble en sus corazones.(Ma. Alejandra Alzola / CNP: 12868)

 
 

Víctor Villalba

Una vida de pasión y entrega

Víctor Villalba, nació en Caracas el 26 de enero de 1949. Sus raíces margariteñas, lo vincularon siempre a la pesca, una tradición familiar que disfrutaba junto a su padre y hermanos, y que tiempo después desembocó en una cariñosa afición por la motonáutica.

Con su gran y eterno amigo, Pedro Etayo, se alimenta ese afecto al deporte que los apasionaría por muchos años y que los llevaría a compartir más de 30 ediciones del Rally Nuestros Ríos son Navegables.

Villalba se casó con Olga Raphael con quien tuvo dos hijas, Matilde y María Teresa. Egresó de la Facultad de Medicina de la Escuela José María Vargas como médico cirujano en 1971. Fue adjunto del servicio de cirugía III del Hospital Vargas por más de 30 años y jefe del servicio de Emergencias de dicho hospital por largo tiempo.

Ejerció el cargo de presidente de la Asociación Civil Nuestros Ríos Son Navegables entre 1987 y 1989. De igual forma fue miembro de la junta directiva de varios periodos, junto con Karl Wallner, Pedro Etayo, Luigi Giannini, Francisco Salazar, Luis Blanco, Pedro Borges, Danilo Urdaneta, Mercedes Visconti, Berend Roosen, Gustavo Contreras, Oswaldo Ledezma, Pipo Bufalino, Óscar Simoza, entre otros. 

Mientras presidió el Rally, se hizo el primer viaje al Alto Orinoco, siendo que en 1987 se realizó una edición especial que duró dos semanas, hasta ahora el más largo que se haya hecho en los últimos tiempos en el mundo.

Fue conocido en el mundo náutico como Capitán Elmer Gruñon, Toronto o Acetona, y navegó sobre diversas lanchas, entre ellas, La Pepitona, La Loquilla, Las Churrungas, Totonota, La Vergataria, Malacrianza, Dale Clavo, Poquito a Poco, etc.

Víctor Villalba, no solo destacó por ser un extraordinario médico, sino que también fue un entusiasta músico, ingeniero constructor, arquitecto, piloto de carreras, fabricante de lanchas, mecánico de corazón, chef, y sin duda, un excelente padre, esposo, abuelo, hermano, tío y amigo.

El 28 de julio de 2012, Villalba abandona el plano terrenal, dejando una huella importante en su familia, pacientes y amigos, quienes fueron fieles testigos de su amabilidad, compañerismo, solidaridad y amor.     (Ma. Alejandra Alzola / CNP: 12868)